La Cofradía del Nazareno de Santa María celebrará la Festividad del Dulce Nombre de Jesús el sábado 3 de enero de 2026 en la Iglesia Conventual de Santa María, en Cádiz. La Solemne Función comenzará a las 19:30 horas en la Capilla de Nuestro Padre Jesús Nazareno, e incluirá la Santa Misa. La ceremonia contará con la participación de la Cátedra de Flamencología y será oficiada por el reverendo Padre Aquiles López, director espiritual de la cofradía.
El altar efímero estará preparado desde el viernes 2 de enero, día en que la iglesia abrirá de 08:30 a 14:00 horas y de 17:00 a 22:00 horas. Sin embargo, ese día no se dispondrá la imagen del Nazareno en besapié. Esta veneración tendrá lugar el sábado 3 de enero, cuando los fieles podrán acercarse a la imagen titular en horario de 11:00 a 14:00 horas y de 18:00 hasta la conclusión de los actos litúrgicos.
Al finalizar la Solemne Función, la Junta de Gobierno de la Cofradía recibirá a una representación de la Hermandad de la Sagrada Cena. Los hermanos acudirán a rezar las Letanías del Dulce Nombre ante la imagen de Jesús Nazareno, una tradición que refuerza los lazos entre ambas hermandades y simboliza la unidad de la fe en torno al Regidor Perpetuo de Cádiz.
La devoción al Dulce Nombre de Jesús tiene una larga historia dentro del cristianismo. Los primeros seguidores de Jesús ya veneraban su nombre como signo de salvación y esperanza, tal como lo expresaba san Pablo en su carta a los filipenses. Sin embargo, no fue hasta el año 1530 cuando el papa Clemente VII instituyó esta celebración como fiesta litúrgica, con un oficio propio de la Orden Franciscana. Más tarde, en 1721, el papa Inocencio XIII la extendió a toda la Iglesia y la fijó para el segundo domingo después de la Epifanía. Tras el pontificado de Pío X, la fecha pasó a ser el 2 de enero, y actualmente se celebra el 3 de enero.
La difusión de esta devoción se debe en gran parte a las órdenes religiosas, sobre todo a franciscanos, dominicos y jesuitas, que la transmitieron al pueblo cristiano durante siglos. El símbolo asociado a esta advocación es el monograma “IHS”, abreviatura de Iesus Hominum Salvator, que significa “Jesús, salvador de los hombres”. A lo largo del tiempo, la simple invocación del nombre de Jesús ha sido una fuente de consuelo para millones de personas, desde campesinos y viajeros hasta reyes y emperadores.